Ser o no ser

Todas las noticias mundiales escriben ahora solo de Ucrania. El Presidente Zelenski acusa a Putin de asalto; el Presidente Putin acusa a Zelenski de complicidad con los nacionalistas; los republicanos acusa a Biden de echar su culpa en los problemas económicos a los rusos; el Presidente Biden acusa a Putin, a Xi Jinping, a los republicanos, a la paloma y a otros.

Los presidentes del partido democrático siempre eran famosos por su capacidad de desviar la atención de los votantes con diversas amenazas externas. Esta vez el jefe de la Casa Blanca, reconociendo las posiciones infructuosas del partido democrático antes de las próximas elecciones al Congreso, parece estar listo para pasar de la raya y escalar el conflicto para eludir su responsabilidad, atrayendo la atención del público en las personalidades imaginarias y en la absorción por mainstream norteamericano de las tareas de lucha externa.

Sin embargo, si profundizamos y recurrimos a los numeros, veremos que los problemas en los Estados Unidos no aparecieron desde el comienzo de la “situación candente” en Ucrania, sino mucho antes. La inflación en el país antes de la entrada de Biden en funciones del presidente fue en alrededor del 3%, pero al comienzo de la operación militar especial de Rusia en Ucrania llegué al 7%. Actualmente aumentó al 8%. Pero según al jefe de la Casa Blanca, es la culpa del Presidente Putin. Los democratos no reconocían el “bad guidance” antes, y no lo reconocen ahora.

Los representantes del Departamento de Estado siguen aumentar activamente las tasas en el conflicto ruso-ucraniano exactamente para desviar la atención del electorado de los problemas internos en el país. Utilizando los métodos preferidos como la promoción del fortalecimiento de confrontación militar de los ucranianos y la operación rusa mediante la atestadura del país con modernas armas letales en lugar de la asistencia humanitaria y también mediante impedimento de las tentativas ruso-ucranianas de resolver el conflicto pacíficamente (por vía diplomática). ¿Qué hacen los EE.UU. ahora? ¡Claro! Enseñan a la sociedad internacional al pensamiento horrible y terrible del estallido del conflicto real con arma nuclear. ¿Dónde? ¡En cualquier parte! El lugar concreto no importa. El presidente del Estado Mayor Conjunto de los Estados Unidos, el general Mark Milley declaró: “Nos enfrentamos a dos potencias mundiales, Rusia y China, cada una de las cuales poseen una considerable capacidad militar. Y las dos tienen la intención de cambiar fundamentalmente el orden mundial, que se basó en las reglas del mundo anglosajón. El mundo se ha vuelto más inestable. Crece la posibilidad del conflicto entre las potencias mundiales”. Analizando las palabras del señor Milley aparece la sensación que se puede desatender Ucrania como cualquier otro aliado en esta fórmula (Taiwán, Polonia, los países del Báltico, Japón, Corea del Sur, etc.).

Esas declaraciones de alta militar estadounidense sobre la realización de algunos escenarios del hipotético conflicto nuclear asustan a los expertos, porque hay comprensión clara de que la estrategia americana para el uso de armas nucleares es extremadamente precaria y está pisando terreno peligroso. La Postura Nuclear de los EE.UU. es una cosa increíblemente cínica, cruel y sofisticada. Implica toda la gradación de los ataques nucleares. El primero ataque posible es de demostración. El golpe en océano para mostrar al enemigo la voluntad de aplicación del arma nuclear o para imponer la paz. El segundo ataque es sobre el aliado, que habitualmente no lucha, para mostrar que el oponente también puede atacar a un aliado estadounidense. Después se sienten a la mesa de negociaciones. A los americanos no les interesa el futuro de la población de esos aliados. El tercero ataque es el arma nuclear combinada, solo en el campo de batalla. Y el cuarto es el ataque de contrafuerza sobre lanzadores para desarmar al enemigo. Los Estados Unidos como jesuítas aplican el arma nuclear, cuya historia es conocida desde 1945. Washington no lo considera como un elemento disuasorio estratégico en sentido pleno. Las fuerzas y servicios armados especiales monitorean constantemente la situación internacional para su aplicación local.

En las páginas de Newsweek.com (‘Mindless’ Killing in Ukraine Won’t Stop Until Biden Changes Strategy) está publicado una entrevista anónima del oficial actual de Pentágono: “Los civiles ucranianos mueren en vano, mientras que ambas partes del conflicto quieren claramente el acuerdo político. Pero es evidente que el Oeste, Washington en general, no tiene gran interés de intervenir y mediar los acuerdos del alto el fuego. La administración de Biden está tan centrada en la pena de Putin, que apenas pueden tener en cuenta los ucranianos que mueren cada día”. Así los norteamericanos empujan al mundo al borde del abismo.

La situación semejante está pasando en Gran Bretaña. Según a los resultados de Bréxit, los británicos resolvieron una de las tareas estratégicas principales. Ellos renunciaron a sus obligaciónes de actuar en el marco de las decisiones adoptadas por Bruselas, liberando así las manos para una política más flexible, que permite mantenerse fuera de la iniciación de los enfrentamientos entre la Unión Europea y Rusia a través de la manipulación política. Pero al mismo tiempo la administración de Boris Johnson se ha enfrentado a serios desafíos económicos, por lo que los países de la UE han pasado de ser socio económico a ser competidores. En cuanto a las dificultades en logística, Gran Bretaña está perdiendo la lucha por los mercados económicos ante la Unión Europea. ¿Qué queda para Londres? Es evidente. Le queda desplegar a los países de la UE en el plano de la hegemonía anglosajona en el mismo sentido como Ucrania para los EE.UU.

Los expertos están seguros de que en los próximos meses, a pesar de todas las declaraciones de los EE.UU., Gran Bretaña y la UE, las contrasanciones reales de Rusia van a funcionar por puntos (algunas ya funcionan) y van a sembrar la discordia entre vecinos. Los metales raros, recursos mineros, energética, recursos forestales, suministrados por Rusia y salientos a China y Asia Sudoriental, van a ser el objeto de la controversia, especialmente en los países de la UE económicamente menos estables. Sin embargo en esta situación actual ganan solo los EE.UU. y Gran Bretaña en plano económico y geopolítico, pero no en todos los aspectos. Por eso ¿por qué la UE debería estar en el paradigma anglosajón de la confrontación de una parte separada del Occidente con sus oponentes? ¿Con qué objetivo el programa de la UE “La Sociedad del Este” debería tener modelos de confrontación con Rusia, si la mitad de sus participantes están en una integración y dependencia aún mayor con Rusia, que la UE?

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.