Rediseñar la logística para todos

Las nuevas realidades políticas han puesto las grandes compañías logísticas en la vanguardia del más global cambio del mercado alimentario.

La logística de la importación e exportación rusa, que había estado bajo tensión antes de las actividades militares, se convirtió en un caos. El curso europeo está paralizado por sanciones y malentendido absoluto cómo aplicarlas por las compañías de transporte.

La semana pasada quedó claro: las sanciones, que causaren negativa de las empresas de transporte americanas de entregar los productos en el mercado ruso, influyeron “bruscamente” sobre los países latinoamericanos.

El primero golpe tuvieron los productores de plátanos de Ecuador, quienes se vieron obligados a cerrar las carreteras en las provincias del Guayas, Los Ríos y El Oro, y demandar al gobierno el apoyo económico debido a la suspensión de exportación de plátanos en Rusia. Y eso es comprensible: Rusia compra una quinta parte de todos los plátanos producidos en el país. El 22,5% de toda la exportación de plátanos ecuatorianos se genera en Rusia. Según a los resultados del año 2021 el país exportó 6,8 millones de toneladas de plátanos y 1,51 millones de toneladas de ellos en Rusia.

Los productores de vaca de Paraguay tienen los problemas semejantes. En 2021 20% de exportación de carne paraguayo se generó en Rusia. Debido a la interrupción de las cadenas logísticas una parte se regresó a Paraguay y otra parte se envió a terceros países para almacenar.

En el corto plazo no hay alternativas al mercado ruso para tantos alimentos de países latinoamericanos. Pero hay sanciones. La ruptura de las cadenas logísticas establecidas provocó que unos no pueden enviar productos a Rusia y otros no pueden obtener el pago debido a las sanciones contra el sector bancario ruso.

En este contexto existe el interés de empresas logísticas asiáticas, que no han sido presentadas en Centroamérica y Sudamérica. Las sanciones americanas e europeos limpiaron el mercado para empresas asiáticas y ellas empiezan a asimilar nuevas direcciones sin perder tiempo.

En primer lugar se trata de China. Los expertos del Imperio Celeste apuntan, que aparecieron nuevas rutas logísticas que prevén principales ciudades portuarias chinas como hub (el gran centro de transporte). Y así es el esquema simplificado de movimiento de carga: la carga llega al territorio de China y luego se transportа a través de Vladovostok o por el ferrocaríl en Rusia.

En la incertidumbre, cuando no hay seguridad cuán lejos llegarán los Estados Unidos e Europa en la escalada de la confrontación con Rusia, la ruta “asiática” parece más atractiva, porque está menos expuesta a la tormenta geopolítica.

Se queda incierta la única cosa: ¿llegarán los plátanos y el carne de la región latinoamericana a Europa después de la creación de nuevas rutas logísticas? El mundo está al borde de una crisis alimentaria global. Por eso esta cuestión adquiere particular importancia para los ciudadanos de los países europeos.

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