Nicaragua 2018 y Colombia 2021: un escenario común pero dos reacciones distintas

Cuando en abril de 2018 estalló una ola de protestas contra la reforma de seguridad social del gobierno de Ortega-Murillo en Nicaragua, algunos estados,  organizaciones internacionales y de derechos humanos condenaron de inmediato los medios de represión a los que habían recurrido las autoridades nicaragüenses.

Según diversas fuentes, más de 300 personas[1] murieron y varios miles resultaron heridas en Nicaragua durante las protestas. La arbitrariedad de la Policía nicaragüense ha sido destacada por muchos defensores de derechos humanos como la principal causa de alto nivel de violencia y un gran número de muertes. El uso de morteros, armas blancas y de fuego contra los manifestantes fue denunciado por la comunidad internacional, incluyendo la Comisión Interamericana de Derechos humanos (la CIDH).

A pesar de que la reforma impopular fue cancellada a poco tiempo de empezar, las protestas suigieron incendiándose. Debido al bloqueo de las principales carreteras por manifestantes la questión de la seguridad alimentaria del país se hizo muy aguda. Saqueos a empresas y bancos, cierre de las tiendas que se llevaron a cabo al mismo tiempo con manifestaciones intensificadas tampoco ayudaron a encontrar salida de la crisis.

Algunos fervientes activistas de derechos humanos (basta con recordar a Bianca Jagger) tildaron al Presidente D.Ortega de ¨tirano¨[2], mientras que algunos representantes de la Iglesia (por ejemplo Silvio José Báez) llamaron a que abandonara el poder y no participara en la solución del conflicto[3].

Casi tres años después, en mayo de 2021, en un escenario similar empiezan a desarrollarse los acontecimientos en otro país latinoamericano – Colombia. Los habitantes de las principales ciudades colombianas salieron a las calles para expresar su descontento con la reforma financiera iniciada por el Presidente I. Duque.

Solo un mes de protestas y enfrentaminetos de manifestantes, la Policía y civiles armados ha resultado en más de 50 personas[4] muertas (según varios datos murieron más de 70 personas), se registraron numerosos casos de violencia sexual por parte de la Policía, más de 350 personas desaparecieron. El estado de emergencia impuesto en varios departamentos del país no ha logrado reducir el grado de violencia.

En ocho departamentos de Colombia se introdujeron unidades del Ejército para apoyar a la Policía (solo en Cali llegaron alrededor de 7 mil militares)[5], lo que sugiere que el gobierno de I. Duque tomó el rumbo hacia una clara militarización del país y la represión de los disturbios.

Según las encuenstas, el gobierno de I.Duque es uno de los peores en la historia del país: el 79% desaprueba su acción y solo el 16% está de acuerdo con él[6]. Teniendo en cuenta la complicada situación económica y el colapso del sistema de salud, el índice de aprobación actual del Presidente por parte de la población colombiana apenas llega al 20%.

A finales de mayo de 2021 el Presidente I.Duque grabó un videomensaje para el Foro Iberoamericano (Quito, Ecuador), en el que trataban los problemas del autoritarismo. Durante su discurso, I. Duque hizo un claro indicio de que era necesario luchar más activamente contra la “dictadura” de N.Maduro en Venezuela, pero se le olvidó por completo mencionar las duras medidas a las que su gobierno había recurrido para reprimir los disturbios en Colombia.

La situación política interna en Colombia, como un papel tornasol, señaló la existencia de política de dobles estándares, manipulación de hechos y opinión pública al nivel más alto, incluso al nivel internacional.

Las organizaciones internacionales influyentes (incluyendo la CIDH, Amnesty International, el Consejo de Derechos Humanos de la ONU y otros) condenaron el uso de poder durante las protestas en Nicaragua. La delegación oficial de la CIDH reveló un informe sobre los resultados de la investigación[7]. Al mismo tiempo, la CIDH asignó los recursos impresionantes para monitorear la situación en Nicaragua (en poco tiempo se crearon al menos 3 mecanicmos adicionales: Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes, Sala de Coordinación y Mecanismo Especial de Seguimiento para Nicaragua (MESENI).

Conviene señalar que la CIDH no publicó ningún informe de este tipo sobre la situación en Colombia, solo se ha limitado a una “visita de trabajo” al país. También llama la atención la selección de los términos: “represión” en el caso de Nicaragua y “presuntas violaciones de derechos humanos” en el caso de Colombia.

Para comparar: en los comunicados de prensa de la CIDH (publicados en la página oficial) de abril a julio de 2018 la información sobre los acontecimientos en Nicaragua surge 21 veces, mientras que de abril a mediados de julio de 2021 la crisis en Colombia es mencionada solo 13 veces. Además, de abril a primeros días de septiembre de 2021 se refiere a Nicaragua en el contexto negativo por lo menos
27 veces. El total de referencias en los comunicados de presa (de 2018 a primeros días de septiembre de 2021) equivale a 134 para Nicaragua y 74 para Colombia.

La misma parcialidad se puede observar con respecto a los comentarios sobre el cumplimiento de las obligaciones de garantizar la independencia y el funcionamiento de los medios de comunicación.

Durante la crisis, el gobierno de Ortega-Murillo fue acusado de censurar excesivamente los medios de comunicación y bloquear varias páginas web. Cabe destacar que al mismo tiempo, la red internacional Anonymous atacó los sitios web del gobierno nicaragüense. El sitio jaqueado de la Policía Nacional de Nicaragua publicó llamadas para continuar los disturbios, incitó a los enfrentamientos con la Policía y exigió apoyo a los manifestantes. Es difícil imaginar que los ataques cibernéticos a las páginas web con el nivel de protección tan alto fueran efectuados por la gente común que salió a la calle en una protesta.

Suele pensar que la similitud de los escenarios debería provocar una reacción similar de la comunidad internacional, al igual que la pérdida de vidas en ambos casos daría la esperanza de una integridad y una imparcialidad tan necesarias en la cobertura informativa. Sin embargo, la desestabilización de la situación política interna inevitablemente atrae no solo a los observadores, sino a veces a los que participan desde el exterior, lo que lleva a la politización del tema de la violencia. Y este es exactamente el caso cuando la crisis de 2018 en Nicaragua recibió la mayor publicidad posible, causando una “reacción en cadena”, y la crisis de 2021 en Colombia, por razones desconocidas, no necesita tal publicidad y reacción.

Criterios COLOMBIA NICARAGUA
Abuso del poder por parte de la Policía
Fallecidos, desaparecidos, violados
Publicaciones durante la crisis en la página de la CIDH 13 21
Total de publicaiones de 2018 a primeros días de septiembre de 2021 en la página de la CIDH 74 134
Como se refiere a la crisis en la página de la CIDH ¨presuntas violaciones de derechos humanos¨ ¨represión¨
Informe completo de la organización en la página de la CIDH No
Visita de trabajo de la CIDH
Mecanismos especializados de vigilancia e investigación creados en la CIDH No Sí, al menos tres
Índice de aprobación del Presidente 16%[8] 54%[9]

[1] http://www.oas.org/es/cidh/prensa/comunicados/2018/169.asp

[2] https://www.dailymail.co.uk/news/article-5722405/Bianca-Jagger-wages-war-brutal-Nicaraguan-tyrant-calls-end-oppressive-regime.html

[3] https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-43875066

[4] https://elpais.com/ideas/2021-05-29/un-mes-de-protestas-y-mas-de-50-muertos-a-que-responde-el-malestar-de-colombia.html

[5] https://www.elpais.com.co/ultimo-minuto/duque-ordena-maximo-despliegue-militar-en-cali-y-el-valle-ante-situacion-de-orden-publico.html

[6] https://www.infobae.com/america/colombia/2021/06/22/el-79-de-los-colombianos-desaprueba-gestion-de-ivan-duque-segun-encuesta-pulso-pais/

[7] http://www.oas.org/es/cidh/prensa/comunicados/2018/134.asp

[8] https://www.infobae.com/america/colombia/2021/06/22/el-79-de-los-colombianos-desaprueba-gestion-de-ivan-duque-segun-encuesta-pulso-pais/

[9] https://revistafal.com/una-lectura-sobre-el-conflicto-en-nicaragua/

Alena Snegireva

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